EL ÁGUILA ERA ELLA

 

Rosa García-Malea López. Piloto de caza y ataque

Méritos: Primera mujer piloto de la Patrulla Águila del Ejército del Aire

 

 

 

Si pasea cerca del Mar Menor y escucha el rugido de los reactores de la Patrulla Águila, alce la vista. El C-101 con traje de rayo que rompe las nubes a la derecha del Líder -a la proa de la formación- tiene a los mandos a la capitán Rosa García-Malea, la primera mujer piloto de la unidad acrobática del Ejército del Aire, con base en la Academia General del Aire de Santiago de la Ribera. Ella es el Águila 2 en un vuelo que imita la flecha de las bandadas de ibis y las piruetas del colibrí.
De su firmeza depende la estabilidad del ala derecha de la Patrulla, lo que le exige un dominio total de la máquina. Forma parte además de los emocionantes cruces del ‘rombo’, la figura compuesta por los águilas 1, 2, 3 y 4 que arranca ovaciones entre el público.
Con más de 1.200 horas de vuelo y su participación en misiones internacionales, como la que en 2011 permitió proteger a la población libia bajo mandato de la ONU frente a los ataques de las fuerzas leales a Gadafi, la piloto aún sonríe cuando le dicen que parece «poquita cosa» para imaginarla a los mandos de un caza. Despistan su voz dulce y una silueta más de garza que de águila, aunque enseguida asoma la fortaleza de una rapaz en la mujer que se convirtió en la primera piloto de Caza y Ataque de España, y sin renunciar a ser madre de tres hijos.
No ha tenido que romper más techos de cristal que los propios, por eso le sorprende que cada vez haya menos mujeres en la carrera hacia los cielos, cuando ella espera ansiosa la nueva temporada de la Patrulla Águila que la convierta de nuevo en perfecta dibujante de ‘loopings’ en el aire.
A diario alterna las clases de vuelo a los futuros pilotos del Ejército del Aire con las sesiones en el simulador, aunque su misión cumplida más personal desde que puso el pie en la AGA como una joven promesa ha sido madurar, revestirse de seguridad y triturar el miedo al fracaso. Solo piensa en el presente, pero no descarta entrar en acción y volver a los mandos de un F-18 o un Eurofighter para alguna operación que requiera todo el aplomo y la versatilidad de la mujer piloto que nunca tuvo miedo a volar.

 

TEXTO: Alexia Salas.
FOTO: Martínez Bueso.