RECOGIENDO FRUTOS

 

Juan Manuel Díaz Burgos. Fotógrafo

Méritos: Galardonado -en el marco del XX festival internacional PHotoEspaña 2017- con el Premio Bartolomé Ros en reconocimiento a su trayectoria artística, acaba el año con una exposición en la prestigiosa Sala del Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid

 

 

Su universo creativo, durante muchos años tan solo en blanco y negro, y casi siempre extraño como si estuviese a punto de estallar una tormenta, se ha mezclado durante años con los andares y los deseos de sus retratados, muchos de ellos también españoles. De aquí y de allá, pobre gente, gente pobre, gente hermosa, alegre gente, rostros enormemente dignos, modelos en su práctica totalidad anónimos, fiestas, tradiciones, baños en el mar, desamparos, ternura, santería, soledades, sexo a escondidas, cuerpos en celo, cuerpos heridos, violencia… Juan Manuel Díaz Burgos retrata la vida porque no podría vivir la suya propia de otra forma.
Este año que llega a su fin está siendo especialmente generoso con él. Tras recibir, en el marco del XX festival internacional PhotoEspaña, el Premio Bartolomé Ros en reconocimiento a su trayectoria, hace unos días inauguró por todo lo alto nueva exposición. ‘Dios iberoamericano’, que hasta el 14 de febrero de 2018 puede disfrutarse en la prestigiosa sala del Canal de Isabel II, en Madrid, es el título de la muestra, que suma a su evidente valor artístico su poderoso testimonio documental y antropológico. Comisariada por Chema Conesa, en el montaje ha participado el también fotógrafo y diseñador cartagenero José Luis Montero.
Un día retrató a un pescador cuya imagen recuerda al protagonista de ‘El viejo y el mar’, de Ernest Hemingway. Pasa con muchas de sus fotografías: recuerdan a otras gentes, a otros lugares, a otros mundos posibles. Viajas con ellas. A lugares despiertos, a casas humildes, a ombligos y caderas, a la realidad en blanco y negro o a todo color; conoce lo bien que se lo pasan «los jóvenes deseosos de vacilar con las bellas muchachitas», y lo cómodo que se está cuando se acepta con naturalidad la diversidad: «Los gordos mezclados con los flacos, los negros con los blancos, el pollo con las habichuelas, o los bikinis chinos con los bañadores de arpillera».
En apariencia un ser en calma, pero en su interior una centrifugadora de nervios e inquietudes, esculpe con embeleso sus imágenes en su laboratorio, cuyos secretos solo él conoce. El artista se ha fundido con la realidad de los países que visita y, sobre todo, con su más que amada Cuba.

 

TEXTO: Antonio Arco.
FOTO: J. M. Rodríguez.