ILUSIÓN EXCELENTE

 

Jorge Martínez Solano

Méritos: Número uno en el examen MIR

 
 

 

De niño soñaba con ser cardiólogo. Y ahora su sueño es «no perder nunca la ilusión» por la Cardiología. Para eso ya no le hace falta obtener la mejor nota en el examen MIR, como logró este año, pudiendo así elegir su especialidad soñada y en el hospital de España que se le antojara, que al final fue el prestigioso Gregorio Marañón, en Madrid, ciudad en la que reside desde junio. Para no perder la ilusión, como pretende el cartagenero Jorge Martínez Solano, simplemente es necesario «seguir siendo feliz con lo que hago; esa es mi siguiente meta», reconoce con asombrosa sencillez este joven facultativo, la más brillante perla que ha arrojado este año la cantera médica murciana y nacional.
También admite que ahora duerme mucho menos que en su época de estudiante. Y también practica menos deporte que antaño, cuando se pegaba maratonianas jornadas hincando los codos, sí, pero al final del día siempre le esperaban las zapatillas de ‘running’, si no la novia o los amigos, para liberar la tensión acumulada y no dejar que la presión pudiera con él. Esto es para él una clave no solo para preparar -y arrasar- en el MIR, sino para cualquier proyecto en la vida de cierta envergadura que se tercie. Ahora mandan las guardias y los turnos en el hospital, donde haber sido el mejor alumno de España tampoco le añade una pizca de esa presión que tan bien sabe esquivar, aunque ahora sin correr de forma regular por cualquier jardín que se precie, más que nada por falta de tiempo. Y eso que trata de viajar a la Región siempre que puede. Por aquello de no perder el contacto con la tierra… y el mar, que ahora está a muchas horas en tren.
Antes liberaba endorfinas a espuertas con el deporte, aunque lo compensa con la práctica de la Medicina, que es lo que le reporta las mayores satisfacciones. «Pasar de la teoría a la práctica está siendo apasionante», se entusiasma. Y también «no dejar nunca de aprender», según reconoce justo después de acabar una de esas guardias de 24 horas. «Mientras más aprendo, más me doy cuenta de lo poco que sé». Pensamiento socrático en toda regla. Esto, claro, supone un espaldarazo en su meta de no perder nunca la ilusión, como también le ayuda saber que ya ha salvado «alguna que otra vida». Y las que aún le quedan por salvar. Qué ilusión. Sobre todo para sus pacientes.

 

TEXTO: Daniel Vidal.
FOTO: Maya Balanya.