CUENTACUENTOS DEL SIGLO XXI

 

Jerónimo Salmerón Tristante. Escritor

Méritos: Premio Ateneo de Sevilla por su novela ‘Nunca es tarde’

 

 

 

En una época en la que los héroes brillan por su ausencia y en las novelas solo se anuncia su descrédito, su desaparición, su eterno cansancio, Jerónimo Tristante, contraviniendo las reglas más estrictas de la posmodernidad, ha inventado un personaje -el televisivo Víctor Ros, discípulo aventajado de Sherlock Holmes, protagonista de cinco de sus más destacados relatos- de hondo calado, repleto de vitalidad, simpático, avispado e inteligente, que hace las delicias de un lector deseoso de vivir nuevas aventuras y evadirse de la realidad que le circunda.
Tristante se ha convertido, desde su primera novela, la ya lejana y deliciosa ‘Crónica de Jufré’ (Editora Regional, 2001), en un contador de historias -él mismo, no sin razón, se otorga el título de cuentacuentos- a la manera clásica. Su mayor deseo es entretener, sin descuidar ni un solo ápice el lenguaje, la verosimilitud y la vivacidad de sus diálogos, el empleo de la intriga y el uso indiscriminado de los mejores resortes y de las técnicas más sofisticadas de la novela policiaca de toda la vida. Entre sus libros más destacados, ‘El misterio de la casa Aranda’, con el que inició la serie protagonizada por Víctor Ros; un inquietante y soberbio relato ambientado en el Valle de los Caídos, ‘El Valle de las sombras’; su novela más puramente murciana, ‘1969’, en la que Tristante lleva a cabo un fino y duro retrato de nuestra sociedad en esos meses previos a la conquista de la Luna; y su ‘Nunca es tarde’, obra recién sacada del horno y que lleva la vitola de haber conseguido -como en su día lo hicieron autores como Caballero Bonald, José María Gironella y Felipe Benítez Reyes- uno de los más prestigiosos galardones de la narrativa en lengua española, el Ateneo de Sevilla.
Un texto plagado de emoción, con suspense a raudales, donde, en el ambiente hostil de un pueblo perdido en medio de la montaña, una mujer sin experiencia en el mundo policiaco, con la ayuda de un misterioso personaje, intenta desvelar el secreto de unos crímenes. Un relato marca de la casa en el que Tristante, con inusual maestría, convierte al lector en su propio cómplice.

 

TEXTO: José Belmonte Serrano.
FOTO: Martínez Bueso.