ATREVERSE A SABER

 

Inés Madrigal Pérez. Presidenta de la Asociación de Bebés Robados Región de Murcia

Méritos: Primera denunciante de un caso de ‘bebés robados’ que logra ir a juicio en España

 

 

El día que Inés Madrigal dio a luz a sus gemelos todo cambió. En la intimidad de aquella habitación de hospital, frente a frente, los miró por primera vez a la cara y apreció en sus rostros la semejanza con el suyo propio. «Lo primero genético que había en mi vida».
Ese día, hace ya casi ocho años, la mujer que abandera la lucha de los ‘bebés robados’ en Murcia supo que el suyo era un camino sin vuelta atrás. Era ahora o nunca. Se atrevió a saber e inició una dura contienda que la obligó, incluso, a llevar a los tribunales a su madre adoptiva -ahora ya fallecida- y que la ha convertido en la primera denunciante de uno de estos casos de presunta sustracción de recién nacidos que consigue llegar a juicio en España.
Un hito que ella acoge con esperanza, pero también con el peso de una cierta responsabilidad. «Hace tiempo que este dejó de ser mi caso», asume. Es la primera vez que este colectivo, que alzó la voz con fuerza en 2010, saborea algo parecido a la justicia.
La comezón se instaló en la cabeza de esta madrileña de 48 años cuando apenas era una adolescente. Su madre, sostén infatigable en esta lucha, se sentó un día a su lado y pronunció las palabras que ella ya esperaba. «Tenía muy asumido que era adoptada, pero no las preguntas que vienen después». La llama de la duda había tomado forma y amenazaba con quemar todo a su paso. Tirando del hilo, descubrió que, aconsejada por un ginecólogo del sanatorio San Ramón de Madrid, su madre fingió durante meses un embarazo que no era tal. Un engaño que culminó con la entrega bajo manga de Inés un soleado día de junio y que dejó en el camino un reguero de documentos falsificados y preguntas por resolver.
Las respuestas que ahora ansía están en manos del doctor Eduardo Vela, un anciano de 85 años y andares torpes que debe sentarse en el banquillo en los próximos meses. La Fiscalía pide para él once años de prisión y la acusación particular, que ejerce Inés Madrigal, reclama hasta trece. La fecha de la vista aún no está marcada en el calendario y el tiempo juega en su contra. Inés teme que la vida siga su curso y la deje varada, sin piezas con las que recomponer su puzle.

 

TEXTO: Alicia Negre.
FOTO: Nacho García.