Un reloj humano en la ciencia

 

Marcos Egea Gutiérrez-Cortines. Investigador experto en genética de plantas

Méritos: Ha secuenciado el genoma de la petunia

 

Levantarse a diario a las cinco y media de la mañana para dar un paseo al perro y correr, con el objetivo de afrontar mejor una maratoniana jornada de ocho de la mañana a siete de la tarde, no garantiza el éxito como científico. Pero ser alguien a quien le gusta el orden, que tiene perfectamente repartidas en la semana once horas de entrenamiento, en trece sesiones, de gimnasia artística, crossfit y taekwondo, una disciplina en la que es cinturón negro y donde destaca a nivel nacional, dice mucho de alguien capaz de liderar un equipo de investigadores que ha adquirido este año notoriedad mundial por participar en la publicación, en la prestigiosa revista ‘Nature plants’, de un artículo sobre la secuenciación del genoma de la petunia y su capacidad de adaptación al cambio climático. La clave de esta planta es su asombroso reloj circadiano: a grandes rasgos, su sincronización con la salida y la puesta de sol.
La divulgación de los resultados culminó seis años de trabajo de un consorcio internacional de 58 investigadores de diez países, que examinaron la ‘Petunia hybrida’ y cuatro líneas comerciales de la especie. La investigación ayudará a la industria alimentaria en el control genético de la familia de las solanáceas, como el pimiento, la patata, la berenjena y el tomate; y en la reducción del uso de herbicidas, con los consiguientes beneficios económicos y ambientales.
De 53 años, el murciano Marcos Egea Gutiérrez-Cortines exhibe tanta precisión y fortaleza en el gimnasio como en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), donde ejerce desde 1999 como reputado científico. Casado con la también especialista en Genética Julia Weiss, de su mismo grupo, es padre de tres hijos e hijo, a su vez, de la exeurodiputada murciana del PP Cristina Gutiérrez-Cortines.
Su currículo apabulla. Estudió Biología en Murcia y fue el primer extranjero becado en la Universidad Ben Gurión, de Israel, que ha dado cuatro premios Nobel en una década. En esa estancia conoció a su hoy esposa y luego pasó por el Instituto Max Planck, en Alemania, de donde fue rescatado por España para el Centro de Biología Molecular, del CSIC. Él optó por Cartagena para desarrollar sus propias líneas de investigación. En la UPCT dirige también, desde septiembre, el Instituto de Biotecnología Vegetal (IBV).

 

TEXTO: José Alberto González.
FOTO: Martínez Bueso.