Coleccionista de medallas

 

Laura Gil Collado. Jugadora de baloncesto

Méritos: Medalla de plata con España en los Juegos de Río

 

Sus padres le dijeron: «Haz lo que quieras, pero disfrútalo». Captó enseguida el mensaje. Laura goza con lo que hace, y mucho. Lleva haciéndolo desde 2007, año en el que se subió al tren de la selección española, donde ha encontrado un asiento del que aún no se ha levantado. Para la pívot del Perfumerías Avenida de Salamanca, la jugadora de baloncesto que más medallas ha ganado con la selección en la historia -ha subido trece veces al podio con la absoluta y con las bases-, la medalla de plata que se colgó el pasado 20 de agosto en los Juegos Olímpicos de Río sirvió para que cumpliera su sueño.
La historia de Laura Gil es digna de figurar en un guión de Hollywood. Convenientemente aderezada sería un relato fantástico, uno de los que gustan en la industria estadounidense del entretenimiento. Porque lo tiene todo: joven ambiciosa y con talento que alcanza el éxito gracias al esfuerzo y la pasión puesta en perseguir su sueño, después de haber superado algún que otro gran obstáculo. En su caso fue doloroso, ya que se rompió el ligamento cruzado de una rodilla. Hizo un mal apoyo y notó que la rodilla iba y venía.
Del primer Europeo absoluto que jugó le quedó el apodo La Gladiadora porque saltaba al campo y le daba igual quien tuviera delante. Es su forma de ser. Las cosas que hace las hace con ganas, con ilusión, tal y como le enseñaron sus padres. Salió de Murcia a los 15 años, cuando fue reclutada por el programa estatal Siglo XXI, destinado a captar jóvenes valores para formarlos en la residencia Blume de Barcelona. Regresa siempre que puede, pero echa de menos a su familia y las comidas de su tía Encarna. Estudia Psicología, le encanta la película ‘Intocable’ y no olvida sus años de juventud en los clubes Santo Ángel y Myrtia-Capuchinos.
La medalla de plata con la que Laura Gil aterrizó en agosto en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid es el segundo trofeo olímpico para la Región. Llegó 24 años y dos semanas después del que consiguió Antonio Peñalver en la prueba de decatlón de Barcelona 92.

 

TEXTO: Paco Lastra.
FOTO: Martínez Bueso.