Un cielo amarillo y rojo

 

Eva María Navarro García. Jugadora de fútbol

Méritos: Medalla de bronce con España en el Mundial femenino sub 17 de Jordania

 

Dio sus primeros pasos junto a su hermano, que le ‘quitó los pañales’ en esto del fútbol y le enseñó el abecedario del balompié, la base, lo que dicen que nunca se olvida, cuando solo tenía cinco años. Un día fue a ver un partido en Yecla y quiso jugar, pero no podía porque no era del colegio donde se disputaba el encuentro. Se echó a llorar desconsolada cuando uno de los entrenadores la vio abatida y algo se le removió dentro, porque la dejó participar. No se arrepintió. Pronto, Eva cambió los respingos por goles y es que aquel día empezó la carrera de esta yeclana de 15 años que en verano ganó la medalla de bronce en el Mundial sub 17 de Jordania. Fue y es la primera futbolista murciana en ganar un metal en un Mundial. La suya, más que una carrera, ha sido una escalera al cielo desde aquella tarde en que un entrenador la vio llorar hasta llegar al Sporting Plaza de Argel de Alicante (SPA), tan amarillo como el célebre submarino, donde lleva tres años marcando goles a un ritmo fabril, indesmayable.
Y no solo en el SPA, ya antes dejó boquiabierto a todo el mundo al ser la reina en un mundo de reyes. Fue en el equipo alevín del Pinoso, con el que logró 45 goles, ‘pichichi’ en una liga en la que solo había una mujer: ella.
Por eso se fijaron en Eva desde las cumbres doradas del fútbol que, en su caso, más que doradas fueron amarillas, las del SPA, y luego rojas, las de la selección. Tenía catorce años cuando, al acabar un entrenamiento, su entrenador se dirigió a ella con un mensaje importante que transmitirle: «Oye, te ha llamado la selección», le dijo. Eva creyó que era una broma, pero no lo era. Fue con la sub 16 a una concentración y todos quedaron encantados con la delantera yeclana, que también puede jugar de extremo derecha y que no ha dejado de vestirse de rojo desde entonces.
El Mundial sub 17 ha sido la mayor ilusión de Eva, a quien si algo no le falta es determinación. A ella y a su padre, que la lleva de Yecla a Alicante tres días a la semana para entrenar con el SPA, de Segunda femenina. Eva tiene un referente, Messi, y una aspiración enjaulada en el baúl de los sueños: seguir marcando goles gracias a su determinación. Y un día, si nada se tuerce, llegar a jugar un Mundial.

 

TEXTO: César García.
FOTO: Martínez Bueso.