El ‘efecto Lucifer’
ALBERTO AGUIRRE DE CÁRCER
DIRECTOR DE LA VERDAD
Las nevadas históricas caídas sobre la Región a principios de año fueron un puro espejismo. Un hecho excepcional tras décadas sin ver un copo nevado en las ciudades de Murcia y Cartagena. No en vano, 2017 fue el segundo año más seco en la Región en lo que llevamos de siglo. Situados en una zona muy vulnerable al calentamiento global, con más frecuencia veremos fenómenos extremos de todo tipo. Puede que para familiarizarnos con lo que se avecina, los expertos comenzaron en 2017 a poner nombres a las borrascas severas (‘Ana’, ‘Bruno’…) y a los episodios de calor intenso, como el que asó a Europa en verano y puso a 31 grados la temperatura del agua del Mar Menor. Los meteorólogos llamaron ‘Lucifer’ a esa tórrida ola que agravó la situación de la gran laguna marmenorense y de los sedientos campos de la Región, ya muy castigados con el Trasvase cerrado a cal y canto desde primavera. ¿Para cuándo un nombre para las sequías extremas? Meteorológicamente fue un «año horrible», como dijo el presidente de los regantes del Scrats, Lucas Jiménez. Ochenta mil llegaron a los estertores de 2017 sin recursos hídricos y encima con la factura pendiente del ‘tasazo’ del Trasvase. Pese a que el tiempo no acompañó, la economía, en líneas generales, fue a mejor. La Región creció por encima del 3% y la creación de empleo estable, medida en términos de afiliación a la Seguridad Social, fue un 3,95% superior. Sin embargo, el mercado de trabajo se fue enfriando en el segundo semestre y el ritmo de reducción de paro terminó por debajo de la media nacional. La precariedad y la temporalidad siguen siendo objetivos ineludibles para una región que llegó a estar rozando el 29% de paro y ha bajado al 18,1%, una tasa que todavía nos sitúa entre las regiones más castigadas por el desempleo. A falta de un modelo de financiación más justo, las cuentas regionales siguen llegando a final de año con un suspenso bajo el brazo. Nuevo incumplimiento del déficit público, una desviación del 3,9% en la regla de gasto y la deuda alcanzando los 7.000 millones. Sin embargo, la incertidumbre política fue muy superior a la económica. Aquí también hubo ‘efecto Lucifer’. Las aguas se calentaron hasta provocar una crisis institucional por los casos judiciales por delitos de corrupción abiertos contra el expresidente Pedro Antonio Sánchez, forzado a dimitir por Ciudadanos, el partido que da estabilidad parlamentaria al Gobierno. El PP cerró la crisis nombrando presidente a Fernando López Miras, el cuarto en cuatro años en la Región (¿para cuándo un nombre para los fenómenos políticos extremos como los que ha vivido el PP desde la marcha de Valcárcel?) El auge de Ciudadanos, espoleado por su victoria en las catalanas, y la irrupción de una formación regionalista liderada por Alberto Garre, han puesto de los nervios a los populares, que por primera vez desde 1995 ven la posibilidad de perder el poder. Inquietos por esas perspectivas, el Gobierno central, a través del Ministerio de Fomento, está echando el resto con las infraestructuras: llegada del AVE en 2018, provisionalmente en superficie, inicio del soterramiento de las vías y apertura por Aena del aeropuerto de Corvera. No obstante, el descreimiento de los vecinos de Santiago el Mayor dio pie a las mayores protestas ciudadanas conocidas en la Región. Más de cien días de movilización de la Plataforma Pro Soterramiento que continuarán a lo largo del año próximo. El pistoletazo administrativo para la licitación del Arco Noroeste fue el último empujón de Rajoy a Miras, puede que insuficiente si en 2018 no hay Pacto Nacional por el Agua, una financiación que no castigue a la Región y el Mar Menor no da signos de recuperación. Se cierra 2017 y llega un año con todos los partidos metidos en harina electoral. Hubo mucho que contar. Pasen y vean.

Nevada histórica

Leer más

Júbilo en Caravaca

Leer más

'Guerrilla' urbana entre ultras

Leer más

Regresa Fotis

Leer más

Visita del presidente de Ecuador

Leer más

Juicio al falsificador

Leer más
El año jubilar
Rosa Martínez
Peregrinar este 2017 a Caravaca de la Cruz ha tenido como atractivos, más allá de motivaciones espirituales, un amplio abanico de actividades, desde deportivas a culturales, y de históricas a gastronómicas. Dos exposiciones sobre arte barroco y renacentista, anunciadas como platos fuertes de una programación a la que a lo largo del año se han ido añadiendo eventos aprovechando la efeméride; un festival de música de cámara, ‘Vox in crucem’, que adoptó este título para su primera edición y al que, gestado inicialmente como MurciArt Music Festival, sus impulsores, los músicos Rumen Cvetkov y Darling Dyle, tienen intención de darle continuidad; y otro programa musical, con ritmos diversos, que llevó a la ciudad santa los directos, entre otros, de Ara Malikian, M-Clan y José Mercé, han sido algunas de las propuestas que han tenido como escenario Caravaca, ciudad que no debería esperar siete años -cuando vuelva a conmemorar su nuevo Año Santo- para contar con un programa artístico y musical estable al que pueda sumarse el Teatro Thuillier con una atractiva oferta para el público.
Salpicado de pequeños y aplaudidos logros, el año que acaba deja tras de sí triunfos individuales e iniciativas a reseñar como el Goya a mejor actor revelación que cobijó entre sus manos en febrero el murciano Carlos Santos, el Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud de Pupaclown, la vuelta de la Orquesta de Jóvenes de la Región, la exitosa campaña submarina a los restos de la ‘Mercedes’ liderada por el Arqua, la puesta en marcha del llamado ‘museo al aire libre’ de arte urbano que da color desde abril a las calles de Murcia, la segunda edición del festival poético Deslinde en Cartagena y la construcción e inauguración del nuevo órgano de la murciana iglesia de San Miguel.
Pendiente queda otra larga lista con proyectos en espera -el Museo Paleontológico y de la Evolución Humana de Torre Pacheco, por ejemplo- en la que figura en negrita el impulso y la apuesta convincente por los yacimientos arqueológicos de interés que se distribuyen por la Región, cuya financiación sigue siendo escasa.

Goya con sabor murciano

Leer más

Cinco jóvenes mueren en un brutal choque

Leer más

Andrés comparece ante el juez

Leer más

La huella de Salzillo en Caravaca

Leer más

Una adolescente que sufrió acoso se suicida

Leer más

Sánchez, acorralado por los casos ‘Púnica’ y ‘Auditorio’

Leer más
Tenemos un problema
Alicia Negre
Son las siete de la mañana y en la cuneta, junto al control de la Guardia Civil de Tráfico, un veinteañero guaperas espera, muerto de frío, a que un amigo venga a recogerlo. Esta madrugada, volviendo de fiesta, se ha topado con los agentes y casi derrite el alcoholímetro. En hilera, uno tras otro, los coches van pasando y esta redactora, inmersa en un madrugador reportaje, observa los rostros de los automovilistas que han adelantado hoy su cita con el despertador y que no se libran de soplar. Algunos de ellos se percatan de la presencia, a un lado, del joven visiblemente embriagado, apostado junto a su coche. Posan sus ojos en él. Las miradas que le dedican curiosamente no van cargadas de desaprobación, ni de tristeza, sino más bien de compadreo, de una compresión no exenta de cierta cachondeo. Y ahí tenemos un problema. Mientras las cifras de siniestralidad se disparan, el mensaje no acaba de calar. En lo que va de año 69 personas se han dejado la vida sobre el asfalto de las carreteras murcianas. Son 21 más que el año pasado. Una cifra de fallecidos -y de familias rotas- que difícilmente seríamos capaces de digerir en cualquier otro ámbito y que ya ha llevado a Tráfico a sentarse a pensar. La mejoría que el permiso por puntos trajo de la mano se agota y las muertes en carretera vuelven a dispararse. Y, sin embargo, no termina de entrarnos en la cabeza que a la fiesta de Navidad de la empresa, si uno pretende beber, se debe ir andando, en taxi -o sucedáneo- o que no puede uno estar al tanto de los mensajes de WhatsApp cuando se va al volante. Tenemos un problema serio.

El mejor MIR de España

Leer más

«No sé, no recuerdo, no era de mi competencia»

Leer más

Un empujón al Corredor en plena fusión Bankia-BMN

Leer más

Relevo en la Fiscalía

Leer más

Movimientos en San Esteban

Leer más

PAS, elegido presidente del PP

Leer más
La crisis que no fue el apocalipsis
Javier Pérez Parra
Los 29 jefes de servicio que estrenaron el año resistiéndose a asumir la reforma del régimen de incompatibilidades del SMS no tienen la culpa de que durante años la Comunidad ignorase su propia Ley del Personal Estatutario, que ya recogía en realidad lo mismo que aprobó la Asamblea Regional a finales de 2016. Tampoco son responsables de que la mezcla de incompetencia, sopor e inacción que caracterizó la gestión sanitaria durante los últimos años del Gobierno Valcárcel llevase al PP a no modificar la norma cuando aún contaba con una cómoda mayoría absoluta. Más aún, estos 29 jefes de servicio que optaron por no renunciar a sus actividades privadas ni presentar su dimisión tenían razones sobradas para la indignación, porque de repente pasaron a ser presuntos infractores de una norma que nadie les había exigido cumplir jamás, y ni siquiera explicado. Se sintieron maltratados por su propia organización. Ellos, profesionales de prestigio que han ayudado a construir una sanidad pública que es orgullo para todos.
Pero, en democracia, las leyes se aprueban en el parlamento. Más allá de los legítimos recursos judiciales, enrocarse y pasar a protagonizar extraños requiebros en lugar de asumir las normas que emanan de los representantes de los ciudadanos resulta, cuanto menos, poco elegante.
Porque tras ser destituidos, parte de los ya exjefes de servicio decidieron presentarse -estaban en todo su derecho- al concurso de méritos que convocó el SMS para cubrir sus antiguos puestos. Sin embargo, cuatro de estos profesionales han abandonado el proceso sin llegar a exponer sus proyectos de gestión, dejando de nuevo las plazas desiertas (eran los únicos candidatos en liza en sus respectivos servicios). Así que el SMS cierra el año con la crisis de las jefaturas sin resolver. Es un conflicto de calado, aunque está lejos del apocalipsis proclamado en su día por el Gobierno regional. Algunos jugaron a confundir con el lenguaje para, así de paso, atizar a la oposición: dimitir como jefe de servicio no es lo mismo que dejar la sanidad pública. De momento, la desbandada ni está ni se la espera./div>

La presión puede con PAS

Leer más

La gran encerrona en pleno desgobierno

Leer más

Valverde conquista su quinta Flecha Valona

Leer más

El 'tramabús' llega a la Región

Leer más

Nuevo hospital infantil en La Arrixaca

Leer más

López Miras, nuevo presidente de la Región

Leer más
ADN de un vasallo
Ricardo Fernández
Alguien vino a decir una vez que no habría tiranos si no existieran los vasallos. No hay mayor verdad. Por desgracia, el mundo ha estado y estará repleto de sátrapas, dictadorzuchos y déspotas para satisfacción de quienes portan en su ADN el gen del servilismo. Aquellos a los que nada puede llevar a sentirse tan plenos y realizados como recibir una palmada en la espalda, un gesto de asentimiento y una sonrisa complaciente por parte de su amo y señor.
Después de largos años estudiando el fenómeno de la corrupción en la Región, lo que mayor sorpresa -y tristeza- me produce es que sea el único lugar del que tengo referencia en el que no existe la figura del arrepentido. Incluso en Sicilia, donde la más mínima delación se acababa cobrando con un par de onzas de plomo, no han sido pocos los ‘pentiti’ que, bien por auténtica contrición, bien para obtener algún beneficio penitenciario, han colaborado con la Justicia para poner en sus manos a los auténticos capos.
En Murcia esto no pasa. Tenemos los juzgados repletos de causas sobre corrupción -¿cuántas son ya?, ¿sesenta?, ¿setenta?- en las que los ‘paganinis’ son aquellos que se avinieron a redactar los informes de complacencia, a firmar las actas de adjudicación de los contratos amañados, a impulsar recalificaciones urbanísticas en terrenos de especial protección, a aceptar como moneda de cambio el tráfico de influencias y la información privilegiada, a bendecir permutas de suelo gravemente dañinas para las arcas públicas, a inclinar siempre la balanza del lado del interés particular… Jurídicos, arquitectos e ingenieros municipales, jefes de servicio, concejales, directores generales… Incluso hay unas diligencias en las que están imputados todos los antiguos altos responsables de tres consejerías, para lo cual solo existen dos hipótesis: o un extraño virus condujo a media Administración regional a prevaricar en masa o alguien tuvo que dar la orden desde más arriba.
Pero aquí nadie habla. Todos se dejan arrastrar mansamente hacia el cadalso judicial, gozosos de someterse a tamaño sacrificio por su líder supremo. Llevan el vasallaje de serie, grabado en el ADN. No me guardéis una cría.

Murcia baila al ritmo del WAM

Leer más

Por un Mar Menor vivo

Leer más

ElPozo remonta y trae a Murcia otra 'corona'

Leer más

«Solo quise hacer más felices a los demás»

Leer más

Escritores como estrellas de rock

Leer más

Honores al héroe de Archena

Leer más

La Plataforma reactiva sus protestas para exigir AVE soterrado

Leer más

'Los Mejores' de 'La Verdad' premian la excelencia

Leer más

Beatriz, primera víctima de la violencia de género

Leer más
El podio está lleno de ellas
César García Granero
No hay duda, el adelantamiento es un hecho. La mujer ha opacado al hombre y lo ha pasado por la derecha y por la izquierda. En la Región, el podio está lleno de ellas: Úrsula, Claudia, Ana, Laura… El ringlero de nombres tiende al infinito, ¿por qué? Sería injusto negar que Alejandro Valverde, Miguel Ángel López, Nicolás Almagro, Pedro León y algunos otros forman una generación de gama alta, quizá la de mayor lumbre en la historia del deporte en la Región, pero sería de tontos negar que muchos de ellos están en la embocadura, al final de sus carreras y con una particularidad: no tienen relevo, al menos por ahora. Es lo que ha hecho que el foco se traslade a ellas. Así, cuando hace semanas esta redacción se puso a elegir a los mejores deportistas del año, se dio de bruces con una realidad: en la lista había hasta cinco nombres y cuatro eran de mujeres.
Ana Carrasco estaba la primera. No se le puede negar su empeño, que la ha llevado a irrumpir en un mundo de hombres, primero, y a codearse con ellos después. Es la primera mujer que gana una prueba mundial de motociclismo. Nada más ganar puso el dedo en la llaga: «Lo más difícil es encontrar marcas que apuesten por el triunfo de una mujer». Después de llevar sobre una moto desde los tres años, una Polini que su padre le regaló con un afán más lúdico que vocacional, le ha llegado el triunfo a los 20 años. Lady Gas, como la llaman en el Mundial, lo ha logrado.
Como Claudia León, más joven, pero con las mismas ganas. A sus 16 años es campeona de España de ‘kite’ y del mundo sub 19 y sigue los pasos de Gisela Pulido, su ídolo, hasta el punto de que guarda un póster dedicado de ella en su habitación.
Como Úrsula Ruiz, la eterna Suli, que ha vuelto a Lorca después de años en el norte, pero no se baja del podio. Sigue siendo la mejor lanzadora de peso del país; o como Cristina Gómez, que un día cambió el judo por el squash y no se equivocó: ya es campeona de España; o como Laura Gil, con toda una panoplia de medallas, la última, un oro en el Europeo más reciente.

Apuñala a su mujer en Caravaca

Leer más

El herido en el atentado de Londres vuelve a casa

Leer más

Boicot a la 'reválida' de ESO

Leer más

Escuela de calor

Leer más

Un crujido en el corazón de la ciudad

Leer más

Ana Belén Castejón, nueva alcaldesa de Cartagena

Leer más

Raúl Moro llega al Real Murcia

Leer más

Protesta de los taxistas

Leer más
Presente imperfecto
Fuensanta Carreres
El futuro de la Región se escribe con lápiz y caligrafía de debutante en las escuelas de Primaria murcianas, el único laboratorio habilitado para conjugar la fórmula capaz de hacer frente a las elevadas tasas de desempleo, pobreza, salarios de miseria y modelos de producción renqueantes. Es la educación. Vital para España, pero especialmente para la Región, que un año más ha salido sonrojada de las estadísticas de abandono escolar temprano de la OCDE, ahondando la brecha entre Murcia y la media española. El país tiene la segunda tasa más alta, nada menos que un 19%, casi nueve puntos por encima de la media de los Veintiocho, aun cuando ese bochornoso porcentaje suponga una mejora destacable con respecto a años anteriores. En Murcia el panorama se oscurece hasta las tinieblas, con un 26,4% de chicos -¡uno de cada cuatro!- que cuelgan los libros sin haber alcanzado el nivel de formación elemental para abrirse paso en el mundo laboral. Una fisura que tiene su espejo inmediato en la desigualdad salarial, crecimiento económico y un modelo productivo apenas capaz de contener la tasa de desempleo gracias a las bolsas de la hostelería y la agricultura, precisamente las actividades con el salario medio más bajo y alejadas aún de un mercado laboral tecnificado y bien remunerado.
Son recursos -el polémico desvío de financiación para sufragar el Bachillerato en colegios privados acordado este año no ayudará-, pero también decisión -la que ha permitido un imposible en los últimos años, que todos los profesores estuvieran en sus puestos el primer día del curso- y, sobre todo, una hoja de ruta que marque prioridades y objetivos. Determinación para, entre otros retos, abordar la patata caliente en la que parece haberse convertido la nueva ley regional de Universidades, y que debe marcar el futuro de la educación superior murciana, de presente imperfecto, que termina el año con despedidas: la del rector de la Universidad de Murcia, José Orihuela, quien renuncia a la reelección. Cinco candidatos de heterogéneos perfiles competirán en marzo por tomar las riendas del futuro.

Valverde, operado de nuevo

Leer más

Macrofraude en el AVE

Leer más

El ministro visita Camarillas

Leer más

'Signum, la gloria del Renacimiento'

Leer más

El fuego arrasa la sierra de San Miguel y El Menjú

Leer más
Las orejas del lobo
Manuel Buitrago
Un año crispado, con efectos aún desconocidos. Se avecina una profunda renovación en el regadío y en el sector hortofrutícola -del Sureste, pero también del resto de España- como consecuencia de una brutal sequía que está rompiendo los parámetros en los que se ha movido esta actividad en las últimas décadas. En la cuenca del Segura, el sector siempre ha sido capaz de adaptarse y de ganar competitividad en cada desafío al que se ha enfrentado, por lo que todo apunta a que se ajustará a un nuevo modelo que se está imponiendo basado en producir lo mismo, o más, pero con menos agua. El grado de tecnificación y modernización de nuestros regadíos, así como del sistema de comercialización y exportación, es una ventaja frente a otras zonas agrícolas de España no tan adelantadas y acostumbradas a consumir agua en grandes cantidades.
Los regantes, y en especial los del Trasvase Tajo-Segura, soportan su particular viacrucis a raíz de un hecho sin precedentes, como ha sido el cierre del acueducto Tajo-Segura en mayo. Las expectativas no son favorables en el año que entra, ya que la clausura del canal puede prolongarse más de lo deseable si la primavera no llega cargada de lluvias. Los regadíos tradicionales, por su parte, también han tenido que apretarse el cinturón con otra medida excepcional adoptada por la CHS, que ordenó el cierre de las acequias para tratar de ahorrar agua en los embalses de la cuenca, la más afectada por la sequía. La política de ahorro también se ha trasladado a los ayuntamientos, que han recibido la orden de reducir el consumo un 15% hasta octubre. La población, no obstante, se ha librado hasta ahora de las restricciones gracias a las desaladoras.
El Círculo por el Agua está en plena campaña de protestas y movilizaciones para exigir soluciones al Ministerio de Agricultura, y acusa de «inacción» al Gobierno de Rajoy. El departamento de Isabel García Tejerina responde que, pese a la sequía, se han mantenido las producciones. No obstante existe una fuerte deslocalización de cultivos y de compras externas para mantener los pedidos. La desalación parece la tabla de salvación, pero es claramente insuficiente y aún está a medio desarrollar. 2018 será otro año convulso.

Metales pesados en el colegio de El Llano del Beal

Leer más

El Faro de Cabo de Palos «no se vende»

Leer más

Baño de alto riesgo en El Portús

Leer más

Otro tesoro de la 'Mercedes' para el Arqua

Leer más
Turismo a velocidad de crucero
Gregorio Mármol
Que la Región de Murcia «es una gran desconocida» o que «es todo un descubrimiento» suelen ser las frases con las que un turista resume su primera estancia de solaz en este rincón del Sureste. Eso evidencia que sigue faltando más promoción turística y que merece la pena conocerla y disfrutarla como destino.
Las estadísticas evidencian una clara mejoría del sector en los últimos meses pese a sus viejas rémoras. El desastre del Mar Menor y la falta de conexiones ágiles en tren y avión no impidieron en verano un nuevo crecimiento de las pernoctaciones en los hoteles costeros, que batieron su récord en agosto con cerca de 139.000 visitantes.
La oferta hotelera aumentó en temporada alta debido a la reapertura de establecimientos señeros como el Doblemar de La Manga, con sus 506 habitaciones, y el Dos Playas, en Puerto de Mazarrón. Museos y enclaves históricos pertenecientes a Cartagena Puerto de Culturas y a Lorca Taller del Tiempo también incrementaron la venta de entradas, el Año Jubilar de Caravaca llenó de peregrinos la antigua vía verde del Noroeste y fiestas como las de la Virgen de Yecla aprovechan cada vez más su vertiente turístico-cultural para completar alojamientos y restaurantes en el puente de diciembre. En esa progresión ascendente destaca el turismo de cruceros, cada vez más consolidado en el Puerto de Cartagena. Británicos y estadounidenses son mayoría entre los 230.000 pasajeros llegados en otro año excelente, a bordo de 150 trasatlánticos. El reto de futuro es consolidarse como puerto de escalas y aumentar la oferta de servicios para que cada visitante gaste en excursiones, comercios y bares por encima de los 33 euros actuales.
El turismo gastronómico, los festivales musicales, los congresos, los deportes, parques temáticos -como la Mina Agrupa Vicenta de La Unión- y el buceo en cualquiera de las dos reservas marinas alimentan un negocio que avanza a velocidad de crucero, aunque los vientos no siempre soplen a favor.

Murcia en vilo

Leer más

Romería para la historia

Leer más

Ana Carrasco hace historia

Leer más

Carthagineses y Romanos ya es mundial

Leer más

Fuerzas contra el 1-O

Leer más

Un crimen machista destroza Canteras

Leer más

Un grito indignado para exigir el soterramiento

Leer más
Menudo añico
Manuel Madrid
Una de las palabras del año en España es «soterramiento». En los programas de humor creían que era un término inventado adrede en la Región, y así ha quedado para la fugaz antología del chiste. «Ante la reciente noticia de posible vida extraterrestre y ya que, por lo tanto, no estamos solos en el universo: MURCIA SOTERRADA YA». Ignatius Farray puso de moda ese lema, que generó tantas simpatías como críticas de los más concienciados con una lucha que se remonta a tres décadas atrás. Menudo añico… Hubo de todo. Gritos, porras y zarandeos, máquinas y contenedores ardiendo, movilizaciones en Murcia -la más multitudinaria que se recuerda-, Madrid y Bruselas, conciertos -la canción ‘The wall’ (‘El muro’) de los Pink Floyd adaptada-. Pero también fue incansable el ten con ten en los despachos. Adif, el Ministerio de Fomento, la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento intensificaron sus estrategias para que no se repitiera más aquello de una «vía provisional para el AVE en superficie», ya que al final acabará sirviendo para desviar casi toda la circulación ferroviaria; también para que no se denominara «muro» a las pantallas de metacrilato antirruidos y antivibraciones, que una madrugada de aúpa acabaron por los suelos sin que hasta ahora haya trascendido la identidad de los atacantes. La Plataforma también tuvo que lidiar con las medias verdades, siendo acusada de estar detrás de los conatos violentos y de alinearse con radicales profesionales. Contreras no pasó ni una. Fue el año en que más veces ha venido a Murcia un ministro y un presidente de Adif. Íñigo de la Serna y Juan Bravo se han hartado de reconocer que las cosas se han hecho muy mal, y ante eso no les queda más que ganarse la credibilidad de los murcianos. Sobre todo cuando se han rebasado las cien noches de protestas diarias. Y cuando los ánimos reivindicativos no se han desmoronado. Hemos asistido al inicio de las obras del soterramiento. Eso dice Adif, que repite que la Plataforma niega hasta la evidencia. Incluso hemos aprendido a decir «lodos bentoníticos» y «excavación por bataches» o módulos. Cinco metros por día de 4.000 que tendrá el soterramiento integral. Un año clave. Y lo que colea.

Diego Conesa, el relevo en el liderato del PSOE

Leer más

Vandalismo en las vías

Leer más

Yecla rompe su aislamiento

Leer más

Tragedia en la autovía

Leer más

La Plataforma Pro Soterramiento se hace oír en Madrid

Leer más
Nuevas caras para nuevos tiempos
Julián Mollejo
La política regional cambió de cara este año, literalmente. Los dos principales partidos, PP y PSOE, renovaron a sus máximos dirigentes, por unas causas y a través de procesos muy dispares, pero con objetivos y consecuencias similares: impulsar a sus respectivas organizaciones de cara a las trascendentales elecciones de 2019 y reforzar el diálogo y el entendimiento con otras fuerzas del arco parlamentario ante el cada vez mayor fraccionamiento del mapa político murciano.
Fernando López Miras, entre los populares, y Diego Conesa, en las filas socialistas, son los primeros políticos de sus organizaciones que alcanzan el poder en la nueva etapa que se inauguró tras las elecciones de 2015, caracterizada por el fin del bipartidismo y de las mayorías y los gobiernos absolutos, una crucial circunstancia para su supervivencia que ambos tuvieron que asumir desde el primer día.
A diferencia de su predecesor, que se crió y medró durante las dos décadas de omnipotencia del PP en la Región y que, lastrado por los casos de presunta corrupción, no supo amoldarse a los nuevos tiempos, López Miras ha sido consciente desde el primer día de que sin socios su gestión al frente del Gobierno regional es una empinada y empedrada cuesta que le dejará exhausto ante la cita electoral, por lo que ha insistido en restablecer y fortalecer las relaciones con Ciudadanos y ha ensayado un discreto acercamiento a la plataforma que lidera su excompañero de partido Alberto Garre. Diego Conesa lo sabe desde que fue elegido alcalde de Alhama, donde gobierna con 9 de los 21 concejales que componen la corporación, por lo que, tras ser elegido secretario general del PSOE, ha tratado de tender puentes con Podemos y con Ciudadanos.
Ambos se verán las caras en las urnas en mayo de 2019 y ninguno será presidente de la Comunidad si no es con el apoyo de otros. Pero si la potente herramienta de la concertación que esta coyuntura propicia solo la utilizan para alcanzar el poder y no para impulsar el desarrollo de la Región de Murcia, habrán fracasado.

Protesta contra las barreras

Leer más

A tiros en Las Seiscientas

Leer más

Reconocimiento a la excelencia agrícola

Leer más

Soterramiento Día Cero

Leer más

La oleada de pateras desborda al Gobierno

Leer más

Territorio comestible

Leer más

Invita a un cliente y le paga con una paliza

Leer más

Dos estrellas brillan en la Cabaña

Leer más

Un salmueroducto a la basura

Leer más

Afecto real en Caravaca

Leer más

Futuro en Español

Leer más
Puertas al campo, diques al mar
José Alberto González
A algunos de los argelinos y subsaharianos que tienen la suerte de no naufragar y de ser rescatados por Salvamento Marítimo -son contados los que logran tocar tierra y aún menos los que evitan ser detenidos después-, las mafias les hablan de España como una especie de paraíso, una tierra prometida donde es fácil conseguir empleo y un porvenir. Un lugar lo suficientemente lejos de casa como para dejar atrás la pobreza y lo bastante cerca del Norte de África como para cruzar en una barcucha el trozo de mar que les separa de Europa. En línea recta, 180 kilómetros entre Orán y Cartagena; algo más de medio día, si el tiempo acompaña.
Lo que estos esclavistas del siglo XXI, estos traficantes de personas, no cuentan a los inmigrantes, antes de poner en riesgo sus vidas embarcándolos por 600 euros, es que si alcanzan la otra orilla, tienen todas las papeletas para acabar ante un juez y con una orden de expulsión en el plazo máximo de dos meses.
Claro que, por mucho que se redoble a nivel policial, militar, diplomático y de inteligencia la lucha contra las organizaciones criminales que operan también en zonas del Mediterráneo como Italia y Grecia, si la Unión Europea y el resto de la comunidad internacional no afrontan con decisión la cooperación económica internacional y problemas superpuestos como las guerras civiles y el terrorismo islamista en el Magreb y otras zonas, el problema irá a más. Y se quedarán cortas oleadas de pateras como las que, en noviembre, dejaron más de 700 inmigrantes en la Región de Murcia.
La lista es larga: Libia, Somalia, Sudán, Nigeria… No se pueden poner puertas al campo ni diques al mar, cuando cruzar desiertos, atravesar el mar y burlar las fronteras a pie o con un billete de autobús hasta Francia, Bélgica o Alemania es la única esperanza para miles, para millones de personas. Y eso sin contar los refugiados de Siria o Irak, utilizados como bomba política y social en una UE donde el paro y la desigualdad económica, sobre todo en el Sur, son el caldo de cultivo perfecto para la xenofobia, el racismo y el populismo de ultraderecha y eurófobo.

Nueva alcaldesa en Las Torres

Leer más

El campo se echa a la calle

Leer más

24 horas en Urgencias

Leer más

El Gordo toca a la Región

Leer más

Condenan a ex altos cargos por La Zerrichera

Leer más

Rajoy visita la Región

Leer más
Quién hizo qué en el Mar Menor
Miguel Ángel Ruiz
El estado del Mar Menor, más bien malo, acaparó la mayor parte de los titulares medioambientales en 2017, y mientras se discutía si el agua se encuentra más o menos verde o si es conveniente o no para la laguna dragar las golas que la comunican con el Mediterráneo, el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia, José Luis Díaz Manzanera, presentaba su denuncia por la contaminación del humedal, una investigación limitada a los últimos diez años. Una querella tan temida como esperada en la que ha puesto nombres y apellidos -algunos tan conocidos como Antonio Cerdá, José Salvador Fuentes Zorita, Rosario Quesada, Ángel García Lidón, Joaquín Maestre y Manuel Aldeguer- a los principales responsables de la degradación de un espacio natural protegido solo sobre el papel.
La minuciosa instrucción de Díaz Manzanera no tiene otro objetivo que hacer justicia con el Mar Menor, una oportunidad que sin embargo no tuvo el río Segura. En diciembre se dio por resuelto el caso, que comenzó a juzgarse después de dieciocho años de trámites, porque sencillamente había prescrito, según la Audiencia Provincial. El tribunal sí lanzó al menos un rapapolvo a las diferentes administraciones por permitir que el río se convirtiese en una cloaca a cielo abierto, pero se mostró incapaz de condenar a ninguno de los seis imputados. «Un fracaso para la Justicia», como admitió el magistrado Abdón Díaz.
La situación del río a su paso por Murcia es ahora muy diferente a la de hace veinte años. La instalación de depuradoras y otras actuaciones han mejorado infinitamente la calidad del agua; una pena que no pueda decirse lo mismo del aire que se respira en la capital, uno de los más contaminados de España junto con los de ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia. En el año que termina, la polución también ha sido una noticia recurrente.
La administración ‘verde’ despide 2017 con el anuncio de cambios importantes: la creación de la Agencia del Clima y el Medio Ambiente, a propuesta del sector empresarial, para agilizar la tramitación de expedientes y diseñar una estrategia de economía circular. Que sea para bien.