Sutil sesión de sexo

 

Diego Sánchez Aguilar. Profesor de Literatura y escritor

Méritos: Ganador del Premio Setenil al mejor libro de cuentos

 

El asunto no es baladí, ni sucede todos los días: es el primer escritor nacido en la Región de Murcia que obtiene, después de trece ediciones, el prestigioso Premio Setenil al mejor libro de cuentos ya publicado. Une así su nombre al de otros ilustres del género, conocidos internacionalmente: Alberto Méndez, Juan Pedro Aparicio, Cristina Fernández Cubas y Clara Obligado, entre otros. Hasta ayer mismo, lo suyo parecía ser el ensayo, la investigación literaria y la poesía, género al que se viene dedicando desde hace casi veinte años, con la publicación de libros como ‘Desde el vientre de la ballena’ (2000) y ‘Lindero de tinieblas’ (2002). Para este profesor de Literatura, doctor en Filología, que, lejos de aburrir a sus alumnos con absurdas teorías, predica con el ejemplo practicando aquello de lo que habla y le emociona, parece no existir la frontera entre los distintos géneros. Su libro recién premiado no renuncia a lo que hay de lírico en la buena prosa, con el empleo indiscriminado de un lenguaje sugerente, rico y muy cuidado, huyendo así de lo zafio y de lo ordinario, tan común en estos casos, en un tema del que huyen hasta los más valientes: el sexo y sus alrededores.
‘Nuevas teorías del orgasmo femenino’ es un libro que no deja impasible a nadie. Con el que se disfruta y se aprende. No es un tratado de sexualidad al uso, ni siquiera un conjunto de relatos sobre el sexo, sino, más bien, un ramillete de cuentos, escritos a cincel como hacen los buenos artesanos de la palabra, sobre la vida, sobre ciertos aspectos del ser humano, aunque llevándolos a extremos quizá inesperados. Sánchez Aguilar demuestra su capacidad innata para no caer en los típicos tópicos. Por el contrario, su poética parece estar basada en el hecho de reflejar lo más cotidiano y anodino de la vida matrimonial y sexual de la gente común; es decir, de todos nosotros, que sentimos de inmediato la obligación de mirarnos al espejo. Y lo eleva a rango de literatura como pocos lo habían hecho hasta ahora. Y lo que es aún más sorprendente: con un estilo tan natural como las propias escenas que relata. Para quitarse el sombrero.

 

TEXTO: José Belmonte Serrano.
FOTO: Martínez Bueso.